Tuve un accidente, nada grave. Más tarde salí a comprar algunas cosas y un poco rengueando pensé que era importante que escribiera al respecto, pero ahora no sé para qué.
Iba con mi bicicleta por la bicisenda y se acercaba un chico por mi carril. Supuse que se iba a correr, íbamos los dos muy rápido. No sé si atinó a correrse y no llegó, o si no se movió. Lo que recuerdo es un momento estar pensando que ese chico venía de contramano y que se iba a mover y al instante siguiente recibir un golpe de su costado contra mi costado y pum mi cabeza contra la vereda. No sé si perdí la conciencia, es raro el paso del tiempo cuando uno se cae, se lastima, choca. Tardé un momento en entender que estaba en el piso, tirada, mi bicicleta enredada conmigo, mi reloj a un metro.
El chico empezó a excusarse y a ofrecerme llamar a una ambulancia. Me repetía "no te vi, te juro que no te vi". Yo estaba temblorosa, sin poder levantarme del piso, y le gritaba y me dolía mucho la cabeza. Primero pensé que me quería robar, que por eso me había tirado, me parecía inconcebible que no me hubiera visto, y todavía no entiendo cómo pudo no verme cuando yo hace una cuadra que lo veía acercarse.
Le seguí gritando. Qué injusticia estar tirada en el piso y lastimada porque "no me vio". Se acercó un hombre a preguntarme cómo estaba, también le contesté mal, se enojó y se fue. Se acercó más gente, los personajes secundarios de este episodio: el señor responsable, el pibe buena onda, la viejita preocupada, hasta el policía hizo acto de presencia. Le dije al señor que mi reloj estaba atrás de él y me lo alcanzó. Me ofrecían una ambulancia y también un vaso de agua. Yo les decía que estaba bien, ya sin gritar pero todavía en el piso. Me ayudaron levantando mi bici y me paré. Les dije por última vez que estaba bien y me fui. El chico buena onda me ofreció una gasa para mi pierna, le dije que no y no me animé a mirar para abajo
Los resultados son:
- Pierna muy raspada, fea y dolorida.
- Moretón en la otra pierna.
- Muñeca raspada y muy dolorida.
- Frente raspada y con un chichón de dibujito animado.
Casi todo le pasó al lado derecho de mi cuerpo, que es sobre el que caí.
Por una hora seguí temblando, también lloré cuando di vuelta a la esquina, me senté en un escalón y llamé a Greg. Mucha adrenalina.
Estaba a unas 10 cuadras de mi casa y tuve que volver en bici, no podía caminar por el dolor y por pensar en que se me infectaran las heridas y perder una pierna por ejemplo (gangrena y eso).