sábado, octubre 1

Hoy estuve escribiendo y es así, es lo que más placer me da. Vuela el tiempo y yo quiero seguir haciéndolo. 
Soy una escritora un poco borracha, me encanta escribir alcoholizada. Mi mente es distinta, más abierta, acepto más otras posibilidades. 
Ahora espero que se haga el hielo para tomar un vodka de vainilla on the rocks. 

Podría contar hechos de la vida cotidiana. Como que se me rompió la heladera y el freezer funcionaba y por unos días viví del freezer, y lo difícil que es tener que calcular la comida exacta porque no podés guardar, y a las heladeras no frost siempre les pasa lo mismo: les falla el timer y no saben que tienen que descongelar y se acumula hielo hasta que tapa todo y el frío no llega abajo, a la parte de heladera. 
O que hoy fui al ping pong y no iba hace unas semanas y mi nivel volvió a caer mucho, pero F se compró una paleta que no es muy cara pero está genial y cuando yo la usaba para jugar era mucho mejor, pero nunca supe si era real o si era como las ropas nuevas del emperador. 
Pero no es muy divertido contar todo eso la verdad. 
Yo siempre medio pienso que lo que cuento es aburrido. 

Estaba pensando que tomo mucho vodka y baileys en casa porque no requieren tener otros ingredientes, a diferencia del fernet o del gin tonic. Y que eso lo podría pensar un personaje de un cuento que escriba. Y ahí me di cuenta de lo parecido que es actuar y escribir, esto de componer las situaciones y los personajes, crear algo que sea muy parecido a la vida real, a vivencias con las que todos nos identificamos, pero levemente más retorcidas o excitantes que en la vida real.
Será por eso que me gustan tanto ambas cosas. Creo que debe ser muy evidente ese parecido y yo recién ahora lo veo.

Pasado Pisado